«El Centro Chumakov lleva 60 años trabajando: hemos desarrollado vacunas eficaces contra la poliomielitis y la fiebre amarilla, no necesitamos demostrar nuestro prestigio», señala Aidar Ishmujamétov, director del Centro Científico Chumakov, donde ha sido creada la tercera vacuna rusa contra el coronavirus, registrada con el nombre de CoviVac. ¿En qué se diferencia de las demás vacunas contra el coronavirus y cuándo estará disponible? Véanlo en ‘Entrevista’, de RT.

Aidar Ishmujamétov, director general del Centro Científico Federal M.P. Chumakov de Investigaciones y Desarrollo, donde ha sido creada la tercera vacuna rusa contra el coronavirus, explica en una entrevista con RT cuál es la diferencia entre este y los demás fármacos contra el covid-19, cómo funciona el antídoto y cuándo estará disponible para la población, entre otros aspectos.

De entrada, el director del centro, miembro corresponsal de la Academia de Ciencias Rusa, explica que esta vacuna es «la más clásica», pues está basada en una plataforma que se utiliza en todo el mundo. Concretamente, el fármaco contiene «el virus íntegro inactivado» cuya plataforma fue desarrollada hace muchos años.

Ishmujamétov detalla que una vacuna inactivada de virus íntegro «modela artificialmente el proceso que ocurre en el organismo cuando se infecta». De esta forma, el cuerpo «recibe primero una señal de que puede encontrarse con ese agente» y dos semanas después recibe «una señal adicional que le permite movilizar más los sistemas de defensa», de forma que «estará preparado para un posible encuentro con la infección», enfatiza el investigador.

El desarrollo de la vacuna se prolongó por espacio de casi un año, «un plazo muy corto», pues —asegura— ninguna empresa occidental conocida pudo preparar una vacuna usando esta tecnología en tan poco tiempo. El antídoto fue registrado en febrero con el nombre de CoviVac y ahora está pendiente de someterse a la tercera fase de ensayos clínicos.

Sin efectos secundarios ni contraindicaciones

«Es un fármaco que, definitivamente, no tiene efectos secundarios», subraya Ishmujamétov, que afirma que entre sus voluntarios no se ha observado «ninguna reacción adversa», siendo el único posible efecto no deseado cierto dolor en el lugar de la inyección. La vacuna tampoco tiene contraindicaciones, si bien ciertas comorbilidades pueden afectar la respuesta inmune, por lo que el investigador no descarta que se puedan necesitar inyecciones adicionales para ciertos grupos.

En cuanto a la efectividad proyectada del antídoto contra diferentes variantes de coronavirus, el científico indica que, al tratarse de una vacuna de virus completos, «la modificación genética o lo que se denominan cepas o tipos separados del virus no es significativa», por lo que considera «difícil» que el fármaco no sea eficaz contra estas cepas.

Respecto a la percepción de la vacuna en Occidente, Ishmujamétov subraya que su centro lleva 60 años trabajando y ha desarrollado vacunas eficaces contra la poliomielitis y la fiebre amarilla, por lo que «no es necesario demostrar el prestigio del Instituto» ni de sus productos. En este sentido, subraya que no tienen «el objetivo de convencer a nadie de nada». No obstante, los investigadores de su centro están preparando artículos y esperan publicarlos en las revistas rusas y extranjeras dentro de unos meses.

Fabricación y distribución civil

«Nuestro objetivo nacional es resolver primero el problema del acceso de la población civil [a la vacuna] y después empezar a publicar los resultados», señala el investigador, que calcula que la distribución civil del primer lote de la vacuna estará lista para el día 20 de marzo.

El centro Chumakov ha puesto en marcha su propia producción del fármaco y, según sus estimaciones, para finales de año habrá fabricado «unos 10 millones de vacunas», lo que se corresponde, aproximadamente, a medio millón al mes, aunque —precisa— «se trataría de una curva ascendiente». En un futuro, se planea realizar un plan de modernización para triplicar o incluso cuadriplicar el volumen.

Por otro lado, el director del centro no cree que sea posible fabricar la vacuna en el extranjero, pues la tecnología utilizada «obliga a completar todo el ciclo, desde la preparación para el trabajo con el virus activo hasta el lanzamiento de la producción».