Alcaldes de importantes ciudades italianas se niegan a aplicar la nueva ley para la seguridad y la inmigración impulsada por el ministro del Interior, el ultraderechista Matteo Salvini, por considerarla «inhumana» y que induce al «crimen».

El alcalde de centroizquierda de la capital siciliana, Leoluca Orlando, explicó hoy en la emisora pública RAI que suspendió la aplicación porque viola los derechos humanos. «Es un texto inhumano porque viola los derechos humanos e induce al crimen al calificar como ilegales a personas que se encuentran legítimamente en nuestro territorio», agregó.