La nueva Constitución rescata la figura del jefe de Gobierno, una maniobra de los militares para atar en corto al único presidente civil en décadas.

La aprobación de la nueva constitución, proceso que habría dirigido el general Raúl Castro y la cúpula del Partido Comunista, incluye la designación de la figura de un primer ministro que, a criterio de especialistas y politólogos,
representa una hábil estrategia de las Fuerzas Armadas (FAR) para continuar controlando el poder político en la isla.