Desde mayo del 2018 una familia quedó totalmente desamparada, luego de haberlo perdido todo en un voraz incendio que terminó con la vivienda en la que habitaban y, aunque el inmueble no era propio esta familia perdió todas sus pertenencias, aparte de eso sus herramientas de trabajo; el lugar era un pequeño taller de manualidades en el cual habían invertido miles de dólares, fondos que habían sido adquiridos a través de préstamos bancarios.

 

 

La pesadilla para estas mujeres se remontan a la noche del 17 de mayo,  cuando  un cortocircuito generado por cables en malas condiciones en el tendido eléctrico; origino un incendio que entró hasta la vivienda donde niña Guillermina y su hija habitaba y también se había convertido en el lugar de trabajo.

Ocho meses han pasado y la demanda puesta a la Empresa Eléctrica de Oriente ( EEO) aún no se resuelve, pues ninguna institución se ha tomado el caso en serio, Guillermina Ramírez acudido a la Procuraduria para la Defensa de los Derechos Humanos y  a la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones (SIGET) y otras instancias que poco o nada han hecho para resolver su caso.

A Guillermina Ramírez y su hija se les agotó el tiempo de gracia que le dieron la agencia bancaria para pagar sus préstamos, ahora la situación se complica pues no tienen su fuente de ingreso, ni mucho menos la EEO indemnizo a las afectadas por el daño causado.

Ahora las mujeres quienes luchan día a día para conseguir su comida, están pensando en tomar acciones e incluso de hacer huelgas de hambre en la Plaza Salvador del Mundo, afín de ser escuchadas por organismos que velan por los derechos a los cuales ellas reclaman ante estas instituciones.

Generalmente cuando empresa cómo estas son demandadas, casi nunca resuelven los problemas de sus usuarios, pues las demandas son vetadas y no se procede a sancionar o a obligar para pagar o responder por daños.