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Al menos 290 personas murieron y unas 500 resultaron heridas este domingo, tras ocho detonaciones de bombas en iglesias y hoteles en Sri Lanka.

Los ataques sorprendieron al país asiático, que asumía que había dejado atrás décadas de guerra civil. En los últimos años, desde el fin del conflicto interno en el país en 2009, solo se han presentado casos de violencia de forma esporád

Ahora las iglesias en toda la nación isleña están custodiadas por soldados armados, y la gente busca desesperadamente a sus seres queridos en las morgues de las ciudades donde ocurrieron los ataques: Colombo (la capital), Dehiwala, Negombo y Batticaloa.

Hasta el momento, la policía srilankesa ha detenido a 24 personas, pero no está claro quién está detrás de los ataques.

El agotado personal médico descansa fuera de la morgue en Batticaloa después de que una bomba fuera detonada en la iglesia Zion de la ciudad.