El pasado 28 de agosto quedará en la memoria de un hombre que sufrió el que considera el peor momento de su vida, pero que, por «un milagro», logró escapar de la muerte.

Eran las 7:40 de la mañana cuando David (nombre ficticio por seguridad) conducía un camión sobre la carretera. En el vehículo se trasladan mercaderías de una empresa.

Cuando circulaba desde el Gran San Salvador rumbo al oriente del país, a unos 80 kilómetros por hora, por la izquierda vio acercarse un vehículo en el que viajaban unos jóvenes. Estos le indicaron que del camión se estaba derramando aceite, a lo que no puso mayor atención.

«Al oír eso yo seguí la marcha, pero dudé, avancé unos 500 metros y me hice a la orilla en una zona que vi segura», detalla en medio de su testimonio.

Luego de bajar y revisar el vehículo de carga en el que se conducía, notó que todo estaba en orden. «Estaba levantándome cuando, de repente, ese vehículo azul estaba estacionado en el carril auxiliar a unos 10 metros de distancia del camión», detalla.

En cuestión de un par de segundos, tres sujetos armados abordaron al trabajador. Dos de ellos le apuntaban y «gritaban que no fuera hacer hada, que no corriera ni gritara sino me iban a matar ahí mismo».

Ahí comenzó su pesadilla

Inicialmente pensó que se trataba de un asalto, por lo que les indicó que se llevaran el vehículo. Sin embargo, los tipos le dijeron que tenía que ir con ellos. «Escuchar eso fue los más horrible, duro, yo les pregunté que ¿para qué? si ya tenían el carro», pero los tipos se lo llevaron.

Aunque no aparentaban ser pandilleros, su forma de hablar los delató. Era uno de aproximadamente 35 años y otros que no pasaban de los 25.

El mayor de los delincuentes se llevó el camión y los otros dos se llevaron a David casi arrastrado hacia el carro sedán en el que se conducían. «Yo me negaba a entrar, pero me dijeron que si no lo hacía me mataban ahí mismo, tuve que acceder, imaginando lo peor».

«Nunca me imaginé que yo estaba viviendo todo lo que había leído en redes sociales en ese momento. Ahí empezó mi súplica, solo Dios conmigo en ese carro, era tanta mi insistencia que me dejaran que el tipo que iba manejando se da la vuelta y me da un manotazo en la cara» revela.

Por su parte, el otro sujeto levantó su brazo derecho y le golpeó con la cacha de la pistola, por lo que comenzó a sangrar.

Los sujetos le cubrieron la cabeza a David con una camisa negra, con el fin de no identificar el lugar por el que viajaban. Durante el trayecto, uno de los sujetos mantenía una pistola en la cabeza de su víctima.»Ese viaje que para mi era de muerte», afirma.